Siempre pensaba en qué sentiría cuando escribiera en estas hojas. Normalmente el miedo y la inseguridad era los primeros candidatos frente a mis ojos.
Lo tomaba, lo miraba, lo inspeccionaba, unas cuantas lágrimas corrían de vez en cuando; hasta que hoy me decidí a escribir por primera vez, no sólo en este libro y en este año, sino que en esta cuasi nueva etapa. Y la verdad me sorprende que sólo sienta una nostalgia llevadera, quizá hasta auto impuesta por darle tanto valor a un lote de palabras sueltas.
Antes no podía escribir porque habían nudos gigantes en mí, no sentía la libertad de crear una historia sin pensar que sería estúpida, que no merecía que fuera leída por otro, ni siquiera por mí. Ya no podía estar en paz frente a una página dispuesta a estar manchada por la poesía de la vida, y creo que ello se mantiene, pero debo obligarme a escupir todo lo que llevo dentro, escribir una canción del pasado y dejar que otros la toquen.
Es inevitable recordar cuando escribo sobre estas páginas, recordar tantas risas y buenos momentos que ahora sólo son un triste recuerdo, y son tristes porque ahora nada existe de ellos, ni alguna mirada, ni algún indicio de conversación, es como si sólo hubiesen sido perfectos en mi cabeza, no hay ningún tipo de interés siquiera en poder mantener vivo lo que tantas veces conversamos.
Siempre he sido una persona que vive de los recuerdos (hasta de los más pequeños) y por eso es difícil desprenderme de ellos en un instante, saber que nunca más escucharé la misma historia del otro lado es francamente horrible.
Perdí imágenes, voces hermosas y lugares por el sólo hecho de no poder recordar.
Sin embargo este día fue distinto a todos los anteriores, fue muy feliz, fue perfecto, todo salió como yo quería. Hoy cumplí unos pequeños 20 años y este es el punto donde comienza mi nuevo año.
Ahora necesito crear nuevos recuerdos en estas paredes que no conozco, tener otras aventuras, aprender nuevas canciones y besar otros labios, porque todo lo que guardaba está agonizando por ahí, dentro de una caja.
Gracias por acompañarme en este día, gracias por hacerme reír y llorar en el mismo instante, es el sentimiento más extraño que he sentido en mucho tiempo.
He manchado este libro después de un año exacto de tenerlo, no te preocupes, lo
llenaré de canciones y recuerdos, como una vez me pediste.
17.01.2012
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